Andres Arango

Nací y crecí en Medellín, Colombia. En esa hermosa ciudad, tuve la bendición de conocer la Renovación Carismática. Luego de que mi papá sufriera por cuatro años de una enfermedad dolorosa, un sacerdote oró con él y Dios lo sanó. El sacerdote nos recomendó asistir a un grupo de oración carismático para agradecerle a Dios. Ver al Espíritu Santo moverse y manifestarse por medio de sus carismas fue una experiencia extraordinaria.

Comencé a asistir el grupo de oración en noviembre de 1994. Pero fue hasta el 3 de junio de 1995, durante la vigilia de Pentecostés, cuando recibí el Bautismo en el Espíritu Santo por primera vez.  Estabamos juntos como comunidad en el hogar de uno de los miembros del grupo de oración. Estábamos cantando, orando, y meditando en las Sagradas Escrituras. Alrededor de las 2 de la mañana comenzamos a imponernos las manos y orar unos con otros. En ese momento, comencé a hablar en lenguas y experimente, en un modo inexplicable, la presencia del Espíritu Santo en mi vida.

Desde entonces, he experimentado un deseo constante de servir al Señor Jesucristo por el resto de mi vida. Actualmente sirvo como el delegado del obispo por el Director de Ministerios Hispanos y Evangelización en la diócesis de Camden, New Jersey. Al momento soy el Presidente del Comité Ejecutivo Nacional de la Renovación Carismática Católica en los Estados Unidos y Canadá y el Vicepresidente del CONCCLAT (Consejo Católico Carismático Latinoamericano). Además sirvo como consultor del Subcomité de Asuntos Hispanos en la Conferencia Episcopal de Estados Unidos (USCCB por sus siglas en ingles). Dios me ha dado también la oportunidad de predicar y enseñar en eventos a nivel nacional e internacional.

Una pregunta que me hacen con frecuencia es, Andres, ¿Qué libro recomiendas sobre la evangelización? Y les respondo, “La Alegria del Evangelio.” Esta exhortación apostólica de nuestro querido Papa Francisco es un excelente libro para leer y meditar constantemente. Describe bellamente el proceso de la evangelización. Primero nos invita a un constante encuentro personal con Jesús. Luego nos introduce a una maravillosa jornada de discipulado. Finalmente nos anima a ser misioneros del amor de Dios. El Papa Francisco enfatiza que debemos ser discípulos misioneros. No podemos ser solamente discípulos o solamente misioneros. Debemos ser ambos. Este concepto me reta a orar diariamente por una nueva effusion del Espiritu Santo para realmente cumplir el llamado de ser un evangelizador fiel, como el Papa Francisco dice: “Evangelizadores con Espíritu quiere decir evangelizadores que se abren sin temor a la acción del Espíritu Santo” (Evangelii Gaudium 259).

 

 

Sueño sobre el futuro de la renovación todos los días. Tenemos el gozo de caminar hacia nuestro 50 aniversario. Veo a la Renovación, en los años venideros, celebrando las maravillas que Dios ha hecho en la vida de tanta gente. Pero al mismo tiempo, preparándose para lo que Dios nos tiene en el futuro. Sueño que la Renovación cumplirá su llamada como corriente de gracia en la Iglesia y en el mundo. Sueño que la Renovación formara nuevas generaciones de discípulos-misioneros, llenos del Espíritu Santo, portando a todo el mundo la cultura de Pentecostés a través de la experiencia del Bautismo en el espíritu Santo. 



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